El pasado 28
de noviembre estuve de paseo por Madrid, desde el barrio de Malasaña bajamos
por la calle Fuencarral, que está llenita de tiendas, y llegamos hasta Gran
Vía, donde estuvimos comiendo en un restaurante italiano preciosísimo (el baño
tenía cuatro tinajas enormes para lavarte las manos).
Después de
comer fuimos al palacio de Cibeles a ver la exposición de Kandinsky. Fue el primero en pintar un cuadro totalmente
abstracto, aunque no siempre fue así, su pintura fue cambiando a lo largo de su
vida, descubrió que la belleza estaba en los colores y no en los objetos.
Nació en
Moscú en el año 1866. Cuando cumplió 30 años se fue Alemania. Le tocó vivir las
dos guerras más importantes de Europa: la I y II Guerra Mundial. Terminó sus
días en París que influyó en su pintura hacia colores más luminosos como su
cuadro: Cielo Azul.
En la
exposición había guía para niños y adultos. No todos los cuadros tienen
explicación pero hay que verlos todos. Me gustó mucho el cuadro “Amarillo,
Rojo, Azul”, me contaron que cada color era un instrumento y en su conjunto la
melodía de una orquesta.
Cuando
salimos, aprovechamos para dar una vuelta por el Palacio de Cibeles. Las
escaleras eran preciosas y en algunas salas había mini exposiciones sobre
diferentes pintores, como una que nos descubre la amistad entre el pintor
Zuluaga y el compositor Manuel de Falla.
En el
penúltimo piso hay un muro donde la gente puede escribir, así que me anime. El
mirador está en la último piso, es precioso, las vistas inmejorables. Kandinsky
es un pintor fabuloso (a pesar de no ser realista, jeje)



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